Friday, September 11, 2015

Cómo crear abundancia 10 claves para crearla, atraerla y esparcirla por el mundo


1. Practicar la gratitud:
Si algo he aprendido es que uno de los pilares fundamentales de la abundancia es la gratitud. He descubierto que la gratitud es un estado del alma que atrae más de lo que me gusta. ¿Te ha pasado lo mismo? A todos nos llena de genuina alegría presenciar la gratitud de otras personas. Por ejemplo, suelo ser agradecido con la comida y con los libros que recibo; en esa misma medida, el agradecimiento le da el mensaje a quienes me rodean de que es buena idea invitarme a una buena cena, regalarme un libro o invitarme a explorar una buena lectura. Es algo tan sencillo y natural como eso.

2. Identificar tu sentido de propósito:

Pregúntate ¿Qué quieres manifestar en tu vida? / ¿Quién eres? / ¿Qué amas hacer? / ¿Dónde encuentras lo que te conecta con tu “propósito vital”? / Piensa en aquellas circunstancias donde sientes que fluyes sin esfuerzo, donde puedes pasar horas y horas sin sentir que el tiempo pasa, piensa en aquello que sanamente te quita el sueño. Verás que es altísima la probabilidad de que tu sentido de propósito esté ahí.

3. Desprenderse:

El budismo lleva casi 2.400 años insistiéndonos en que la fuente del sufrimiento es el apego. Ahora quiero agregar, basado en mi experiencia, que el apego es lo que más puertas le cierra a la llegada de cosas nuevas. El apego se basa en la creencia de que “no hay posibilidad de tener nada más ni nada mejor a lo que tengo ahora o a lo que tenía antes”, lo que a su vez termina alimentando el egoísmo y su creencia de que “hay pocas cosas y que estas deben ser solo para mí”. Luego la cadena sigue en manifestaciones más nocivas como los celos y la envidia.
Los apegos a tantas cosas no nos dejan ser libres

Todo esto es una locura y un círculo vicioso que lo único que trae es escasez a la vida: el apego nos aísla y nos cierra, el egoísmo hace que nadie quiera compartir nada con nosotros y que amarremos cosas que podrían crear abundancia alrededor; los celos cansan a quienes están a nuestro lado y destruye la confianza conduciéndonos a la soledad; la envidia nos envenena el alma y el cuerpo y nos hace perder energía vital que podríamos emplear en la creación de abundancia.

4. Dar genuinamente y dejar fluir:

Esta acción tiene que ver con el desapego y se basa en dar desinteresada y genuinamente. Al dar estimulamos varios fenómenos: evitamos acumular, multiplicamos la abundancia a nuestro alrededor, dejamos fluir y mantenemos las manos y los espacios abiertos para recibir lo nuevo que llegue. El fluir también se relaciona con soltar la obsesión por el resultado y permitir que las cosas se vayan dando naturalmente.

5. Practicar la sencillez financiera:

Sin duda uno de los tantos planos donde se manifiesta la abundancia es el del dinero. El problema es que hoy día creemos que es el único plano donde vale la pena ser abundantes… Si has leído mis entradas sobre: “Bases filosóficas de la sencillez financiera” y “Lo que me hubiera gustado que me enseñaran sobre el dinero” entenderás con buen grado de detalle de qué te hablo.

Agrego algunas lecciones que me han servido: el dinero no es un cuento de hadas ni llega solo por desearlo; hay que hacer algo para que venga. Otra cosa es que el dinero es energía y la energía funciona cuando fluye; si tienes el dinero acumulado estás bloqueando esa energía, así que gástalo, inviértelo, hazte cargo de moverlo. También cuídate de la tacañería porque te das a ti mismo un mensaje perverso: “no hay dinero suficiente y debo acumularlo”, además de que vas en contra de la gratitud, el fluir–dar y del sagrado propósito energético del dinero. Actuando así eliminas toda posibilidad de crear abundancia.

“Sólo hay una clase de personas que piensan más en el dinero que los ricos, y esas personas son los pobres. En realidad, los pobres no pueden pensar en nada más”. (Oscar Wilde)

consumismoOtra cuestión con la sencillez financiera tiene que ver con dejar de comprar tonterías. Puedes encontrar smartphones que cuestan la octava parte de un iPhone 6 y sirven para lo mismo. Otra cosa es que tu inseguridad, tu necesidad de aprobación o tu apego a una marca te hagan comprarlo. Algo relacionado con esto es la eliminación de deudas malas (sí, conozco gente que acaba de endeudarse para comprarse el iPhone 6); si hay algo que le traiga tranquilidad y soltura a la vida es verse libre de deudas. Lo común es que mucha gente elimine las deudas para contraer más deudas, o son felices financiándose con su tarjeta de crédito… Lo más sorprendente es que se quejan porque no les alcanza el dinero.

Un principio clave para crear abundancia es vivir dentro del margen de las propias posibilidades y, al mismo tiempo, enfocarse en aumentar el margen de maniobra presente y futuro de esas posibilidades.

6. Aspirar al bien mayor:

Un camino para crear abundancia es aspirar solo a lo mejor y a lo que genere el mayor bien posible. Sé que me dirás que hay muchos traficantes de drogas o de armas y muchos políticos corruptos que hacen todo el mal posible y a la vez son ricos… y sí, es cierto, son ricos pero solo financieramente, porque sus vidas son pobres, complejas y escasas.

Veamos por qué: los delincuentes ricos suelen ser personas que viven escondidas y llenas de miedo, pagan costosos sobornos para comprar a todo el mundo, están sometidos a una tremenda presión, no pueden confiar en casi nadie, pagan ejércitos personales para les protejan y en muchos casos tienen que andar armados, nunca saben de dónde va a surgir el siguiente enemigo y cuando tienen familia o amigos tienen que presenciar cómo lentamente  se alejan de ellos porque casi siempre les toca esconderse al volverse un blanco fácil para los enemigos poder presionar. Es una abundancia insostenible y a medias.

Sí, también es cierto que te creas enemigos cuando buscas el bien, pero al mismo tiempo construyes una tonelada de amigos dispuestos a protegerte, pero si lo que creas es destrucción y dolor solamente crearás enemigos y más escasez.

7. Vivir en el presente sin pre–ocuparse:

Una vida llena de preocupaciones desvía nuestra atención de lo importante, nos desgasta, nos distrae de los verdaderos propósitos, nos hace más apegados y nos impide fluir. Vivir preocupados nos llena de negativismo, erosiona nuestra confianza en nosotros mismos y en los demás. Preocuparnos de cosas innecesarias e imaginarias también nos hace propensos a caer en la compulsión por juzgar y etiquetar; esto no nos deja pensar con claridad. Me acaba de pasar hace par meses y sé muy bien por qué lo digo.

Aquietar la mente y estar despiertos crea abundancia en nuestra capacidad mental y en nuestra reserva de energía para afrontar los desafíos de la vida; esto también nos permite estar más desprendidos de ideas preconcebidas y abrirle la puerta a lo nuevo que llega en todo momento.

8. No robarás (no le quitarás cosas a nadie):

Para crear abundancia es crucial alejarse del nocivo mensaje que hay detrás de robar o de despojar a otros de sus pertenencias. Con los años he descubierto que se ha incubado la creencia de que “la pobreza es la que estimula la delincuencia” y no al revés, es decir, que “la delincuencia es la que profundiza el círculo de la pobreza”. Esta es una larga discusión sociológica, antropológica y económica que escapa al alcance de esta entrada.

el-consumo-te-consumeEl tema lo veo más “energético”, cultural y trascendente. Al robar traigo escasez a mi vida porque le doy el mensaje al universo de que: “No soy capaz de conseguir nada por mis propios medios y sólo me queda quitárselo a otros… al robar acepto que lo que existe es escaso y que no hay suficiente para todos; debo quitárselo a alguien más para yo poder sobrevivir”. Lo que pasa al final es que las cosas no se quedan conmigo porque no las he ganado, porque le doy a la vida el mensaje de que “no las merezco”.

9. Compartir y celebrar la abundancia de los demás:

Crear abundancia se conecta con el acto de estimular, compartir y celebrar la abundancia de los demás. Una forma de crear abundancia para nosotros es ayudar a los demás en la creación de la suya. Esto igualmente se conecta con la idea de la gratitud, des desprendimiento y del dar. Naturalmente, en la misma medida en que damos, recibimos. Para poner un contraejemplo: vivo en la nación que perfeccionó la envidia y la elevó a su máxima expresión. Hay una frase que ha hecho carrera en esta patria: “En Colombia se muere más gente de envidia que de cáncer…” (Martín Emilio “Cochise” Rodríguez, ex–ciclista). Esta es la cultura de la escasez y el individualismo a ultranza donde la gente “tiene más” para “sentirse superior” a los demás.

Pensando así es complicado celebrar la abundancia ajena y mucho menos estimularla. Sumado a esto, las ancestrales desigualdades económicas, educativas y culturales, así como el resentimiento social alimentan la idea de no–merecimiento en ambas vías: el que “tiene” se cree el único con derecho a tener y el “desposeído” siente que no tiene porque alguien más se lo quitó. Esta pobreza espiritual genera una sociedad en permanente rivalidad que a toda hora compite; una sociedad de explotadores y explotados que no progresa, no crece, se estanca y se degrada cada vez más.

Ayudar a que otros encuentren su abundancia aumenta la nuestra

10. Vivir en Kaizen (practicar el mejoramiento continuo):

Los japoneses nos han enseñado que todo siempre es susceptible de mejora. Esto se hace especialmente visible en nuestro espacio físico. Por eso, así vivamos en una casa pequeña, si nos cuidamos de no llenarnos de cosas innecesarias mantendremos un liviano ambiente lleno de abundante espacio. De vez en cuando hacer el ejercicio de reordenar, despejar, limpiar, mantener el orden y liberarse de lo inútil nos aleja de la idea de que “no nos alcanza el espacio para nada”, que en sí no es más que otra idea de escasez.

Finalmente, una de las cosas en las que más creo es en activar las sincronicidades. Recientemente le han llamado a esto la “ley de la atracción”, aunque es más preciso entenderla como “la ley de la intención y el propósito focalizado”. Las cosas no se dan solo por desearlas, hay que actuar sobre ellas y activamos la sincronicidad como producto de nuestra atención enfocada; así logramos que la realidad se organice armónicamente de forma tal que todo se dé  como “se tiene que dar”.

Espero que estas sencillas acciones y sus respectivas reflexiones te ayuden a crear abundancia en tu vida. Gracias de antemano por compartir esta lectura y por dejar tus comentarios y experiencias.

Suscríbete aqui para recibir a Diario nuestras actualizaciones directamente en tu Correo
 
Alojado en egrupos.net